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  • Fin de viaje y hasta la próxima aventura

    Tal y como todos los días nos levantamos temprano rumbo al ferry. En el puerto de los perros mas bien en el bosque de Cedros casi al final de la bajada un pequeño gran susto hizo que casi tuviéramos un gran cambio de planes. La verdad es que todo el mundo arrimo el hombro y pudimos retomar el camino hacia la frontera

    El paso de la frontera volvió a ser muy rápido y todo se desarrolló más fácil. El camión scanner, el perro y el ferry que casi nos cierra las puertas en las narices y eso que fuimos 3 horas antes. Claro que cogimos el ferry de las 13:30 en vez del nuestro de las 16:30 pero teniendo en cuenta que luego se retrasó y acabamos saliendo a las 16:00, me pregunto, a qué hora cogerían el ferry los que llegaron pensando en coger el de las 16:30?

    Ya que todo iba bien, decidimos tirar rumbo Bilbao hasta que aguantaremos. Cuando ya empezó a entrar el sueño sobre las 5 decidimos echar una cabezada. Viene muy bien dormir un poco y luego continuó. Como si llevases el depósito del sueño.

    Por fin, a la mañana llegamos a Bilbao acabando así una nueva aventura.

    Hasta la siguiente.

  • Un gran logro en las dunas

    Último día en Mezourga y había que aprovecharlo. Tras un buen desayuno y antes que saliese el sol ya corriamos rumbo a las dunas.

    La ventaja de ir dos coches es clara. Todo va más fluido y aunque puedes tener alguna enganchada, se resuelven rápido y apenas pierdes tiempo. Primero empecé en largas voy probando a ver cómo se co.porta y en las dunas bajas va muy bien. El coche va bastante relajado pero cuando aumenta la dificultad se nota que le falta potencia o también manos. El caso es que tras quedarme en una lateral decidí cambiar a cortas y mucho mejor. Al principio bailaba entre 2 y 3 pero luego al ir soltándome pase a 4 y prácticamente hice el recorrido en 4 con algún cambio a 3 pero muy poco.

    El colofón final fue una gran duna que subían algunos ATVs y un Landcruiser 150 que llevaba intentándolo unas 10 veces. Luki prácticamente lo subió sin esfuerzo. Ya arriba me habló por la emisora: por qué no lo intentas? Ni me lo pensé, arranque el Toy y me lancé porque si te paras a meditarlo entonces no lo haces. Arrancamos con decisión, Susana me iba guiando haciendo de buena copilota con decisión me indicaba que me olvidará de los quads y ATVs que nos íbamos cruzando. Tu a lo tuyo que ya se apartarán. Así busque una buena rodada sin pisar, aceleré con fuerza y el coche empezó a subir con ganas. La primera parte el coche respondía pero a medida que la inclinación era mayor se notaba que se ahogaba y perdía fuerza. Ahí es cuando los consejos de Txanquete me venía. A la cabeza: no luches contra las dunas ve con ellas. Gire ligeramente hacia la cuesta para ganar potencia y velocidad y volví a subir. La rodada era más fea, pisada pero no había que aflojar, el coche respondía y seguimos subiendo. Prácticamente arriba las indicaciones de Luki para que me fuera más hacia el borde y no aflojara fueron muy oportunas y ayudaron en el tramo final y por ende alcanzar la meta.
    Que sensación de satisfacción el haber conseguido subir. Fue un subidon de adrenalina. Contemplar las vistas desde la cima de la duna y ver lo que habías conseguido fue increíble.
    Mientras tanto el Toyota 150 seguía intentando una y otra vez volver a subir. Finalmente, rtomo la rodada buena y consiguió subir. Cuando se bajaron del coche confesaron que que iban a desistir pero al ver que habíamos subido con un coche tan viejo el orgullo les pudo y tenían que volver a intentarlo. Casi queman el coche.

    Una vez hechas las fotos de rigor dimos por concluido la ruta. Empezaba a hacer calor y la arena ya no estaba igual. El viaje de regreso no era corto, nos habíamos adentrado bastante y regresar requería su tiempo. Pero una vez más, se cumplía aquello de que es más fácil seguir y hacer una ruta por dunas cuando hay pocos coches y así la vuelta fue muy fluida con apenas paradas y ni una sola enganchada. La verdad es que así es más divertido.

    Ya en el hotel tocaba recoger y marchar para Erfoud. Allí haríamos algunas compras en la tienda del que cree que Luki y yo somos hermanos. Después comimos en la terraza de enfrente un lugar muy tranquilo pero que la comida es bastante pésima y es que aún no he podido comer unos pintxos morunos que estén ricos.

    Después de comer y limpiar el coche marchamos rumbo al Meteorites que queda cerca del bosque de Cedros.

  • Primer día de dunas y visita Mezourga

    Igual que en Abril, nos alojábamos en Ali el Cojo, sitio bastante famoso y que Luki conoce desde el año 2005 cuando en la zona no había ni siquiera gasolineras pero está vez estaba lleno y nos tocó la zona de los apartamentos que no tiene nada que envidiar al hotel.

    Este octubre me sorprendió la cantidad de gente que había en la zona a diferencia del año pasado. Creo que a la semana siguiente se celebraba el Raid de Marruecos y había un montón de pilotos entrenando.

    Como ya nos habíamos acostumbrado nos levantamos bien temprano para jugar por las dunas. Es importante evitar las horas de más calor porque la arena se vuelve más blanda y es más difícil la conducción.

    La conducción por las dunas no fue mal aunque está vez me tocó ser el último y cerrar el grupo. Es menos divertido y tienes que estar avisando de lo que ocurre y pero bueno es cuestión de dejar más espacio al que tienes delante.

    A mitad del recorrido tuvimos un problema con el coche de Luki al partir un palier. Al subir una funda la correa que limita el recorrido de la suspensión se partió y al quedar la rueda en el aire fue mucho angulo para el palier. Lo bueno de Luki es que lleva siempre un conjunto de recambios como cosas, rodamientos, y un palier. Y sin más preámbulos se puso a cambiarlo. Así que la clase de conducción por dunas se convirtió en clase de mecánica.

    Es la segunda vez que veo cambiar un palier en las dunas y de parecerme increíble está pasando a ser algo normal.

    Cambiado el palier, ya la gente no tenía ganas de seguir en las dunas. Así que decidimos ir para el pueblo comer y hacer una visita al pueblo al museo del 4×4 y al lago. Merzouga que cuando tiene agua lo visitan los flamingos.

    Después del atardecer y un refresco enuna de las terrazas volvimos para cenar y descansar.

    El día siguiente, era ya vuelta pero antes quería volver a las dunas. Soy de los que piensan que cuando llegas a un sitio hay que aprovechar y disfrutarlo al máximo y quedarse en los apartamentos hasta la salida no era una opción. Así que le propuse a Luki volver y el encantado. Los demás preferían quedarse y relajarse.

  • La Colina del Capi

    El día 6 prometía ser el más divertido. Había una misión y un punto que alcanzar.

    La Colina del Capi es una cima donde hay enterrado un piloto. Como quedaba cerca del track que íbamos a realizar ese día sería una bonita prueba de orientación

    La aventura la preparamos el anterior día y aunque en principio solo íbamos a dar el punto donde se encuentra, al final para no complicarlo demasiado, dimos unas indicaciones de donde estaba y cuando había que desviarse de la track para alcanzar la colina.

    A la mañana temprano y tras la foto oficial del grupo, buscamos el inicio del track. Allí, organizamos la salida coche a coche cada 2 minutos. No se trataba de llegar primero sino de orientarse aunque al final todos quieren llegar primero y así se vio que pocos respetaron la espera.

    Primero salió Luki para hacer de avanzadilla y revisar el terreno y evitar que alguno se perdiese y luego el resto. Aunque el objetivo era aprender orientación la realidad es que todos nos lo tomamos como una carrera para llegar el primero.

    Yo saliendo el ultimo y con el peor coche sabía que no llegaría primero por velocidad. Así que tenía que pensar en un plan distinto. Tenía que tomar una alternativa al resto que usaría el mismo track sin salirse ni un mínimo del mismo. Dicho y hecho, mientras cobduciamos íbamos valorando que camino era una alternativa más corta y tomándola.

    Así, llegamos hasta un cruce decisivo que suponía un buen recorte al tiempo y sin dudarlo lo tomamos. Eso nos hizo llegar los primeros con una clara ventaja frente al resto.

    Misión cumplida y gran regocijo por parte nuestra al ver las caras de los demás alucinando y preguntándose como habíamos llegado primeros. Y como no alguno quejándose que habíamos hecho trampas.

    Pero Luki nos llamó al orden y nos puso en nuestro sitio. Todos pensamos en ganar y no reparamos en que nuestros coches no son de carreras y menos en este tipo de terrenos. Hay que cuidar la mecánica para visitar menos el taller.

    Ya calmados continuamos marcha hacia Hassilabed pasando zonas de arenales y grandes pistas pedregosas. Al fondo empezábamos a ver las grandes dunas dando entrada por fin al desierto del Sáhara.

  • Paso del Jbel Saghro

    El paso fue incluso mas rápido de lo que pensamos aunque Manu ya se encargó de alargarlo un poquito pinchando una rueda y dando un poco de entretenimiento incluso a un local que no dudó en tumbarse para tener mejor angulo de visión y dar su opinión

    Finalmente, después del cambio bueno sacamos un sitio para comer un tentempié bajo una palmera y disfrutar de unas sabrosas alcachofas a la vinagreta.

    Tal y como calculamos el día anterior nos sobró tiempo para hacer una visita a un castillo cercano llamado Tanut Numerdol. Lo interesante es que solo teníamos un punto localizado pero no una ruta. Eso lo hacía mucho más divertido. Aunque más aventurero fue Luki que no tenía ni siquiera el punto y lo hizo por orientación. Eso le costó dar más de una vuelta y perderse un poco. El y todos los demás que le seguían. Nosotros como casi siempre vamos los últimos, perdimos al grupo así que tocó elegir ruta siendo más rápida llegando 15 minutos antes que el resto.

    El castillo era una estructura imponente de varias alturas realizada con adobe y paja. A un lado hay un gran palmeral que da un toque de color y de belleza al conjunto. Todo el conjunto daba cuenta que ahí vivía un gran señor.

    Visto el castillo retomamos carretera hacia el hotel. Era uno de los llamados Meteorite que curiosamente tienen un Renault 4 en poste como parte del reclamo. Debe ser muy típico ese hotel y también los animalitos que te puedes encontrar en la habitación. Un consejo: Revisar todo muy bien antes de acostarse y no dejar los zapatos en el suelo

    El hotel se encuentra en una carretera algo lejos del pueblo. Al lado surgen casas y alguna tienda y es como que el negocio del hotel da también negocio a otras puestos como los de fósiles o un pequeño café. Más lejos de eso no hay nada.

  • Hacia la garganta del Dades

    Hoy teniamos otra ruta también bastante emblemática y turística. Teníamos que llegar hasta Dades pasando por la garganta del mismo nombre y que es famosa por sus curvas y el café donde puedes contemplar ese paisaje tant caprichoso.


    Aunque Dades es el lugar conocido por todo el que viaja a Marruecos, me pareció más sorprendente la ruta para llegar. Una pista con un gran desnivel y que asciende a unos 2800 metros para seguir por una pista estrecha con una gran caida que impone respeto y concentración. Aunque lo peor es cruzarte con un camión o dos como fue en nuestro caso. Los camiones en Marruecos está en otro nivel, aún me sorprende que esos viejos cacharros puedan andar y peor aún puedan circular por esas pendientes de gran desnivel.

    Por el medio, rescatamos a una chica polaca que no quería hacer la bajada en la moto de su marido y es que la bajada no era para menos.

    Después continuamos marcha hacia el hotel en la propia ciudad del Dades. Un precioso hotel en lo alto de la zona con muy buenas vistas a la ciudad. Y a toda la zona. La calle principal de doble avenida llena de comercios y gente da una idea de lo prospera que es el lugar.

    Como era muy pronto para entrar en el hotel, buscamos un sitio para comer en una especie de almacén con tejado. Bastante curioso el sitio parecía como un lugar para poner un mercadillo.
    Después fuimos al hotel. Unos optaron por una vuelta al pueblo, piscina e incluso lavar los coches.

    Después de cenar, Luki dio el briefing para el día siguiente. El objetivo era atravesar el Sagreb una zona rocosa impresionante para la cual teníamos dos caminos, uno corto de apenas 100 km y otra larga de unos 270. Optamos por la corta, pensamos que podía ser mucha paliza y quizás se nos haría de noche.

    Tras varias anécdotas y buena charla nos retiramos a dormir. El día siguiente también íbamos a madrugar

  • Oum Rabia a Imilchil

    Por la mañana temprano visitamos la famosa cascada de Oum rabia. Lugar bastante curioso porque ael río por el que discurre la cascada tiene 2 afluentes, uno salado y otro dulce.

    Alrededor del río y cascada hay txabolas abiertas donde son muchos marroquíes que pasan todo el verano siendo una zona bastante concurrida.

    Tras un bonito paseo y tras visitar una de sus cuevas emprendimos marcha hacia Imilchil

    La ruta era una mezcla entre pistas y carretera así que teníamos tramos rápidos y lentos. Pero lo mejor de la etapa estaba en un lugar llamado los Graneros, una montaña donde antiguamente guardaban el trigo. Lo característico de los graneros es que se trata de una pared vertical de bastante difícil acceso y que solo se puede hacer por un estrecho camino que va pegado a un precipicio de bastante metros de altura.

    Accedimos a los graneros acompañados de unos guías locales y visitamos algunos de las construcciones y cavidades que aún quedan en pie. Tras varios metros de recorrido decidimos darnos la vuelta. Ya habíamos tenido bastantes emociones como para seguir tentando a la suerte y a la gravedad.

    Tras la visita continuamos camino subiendo un puerto luego pasando por los lagos de Imilchil: Tislit e Isli en el Alto Atlas donde Elena nos contó una leyenda sobre unos amantes que recordaba a una versión de Romeo y Julieta. Estos lagos se encuentran en una planicie llamada Plateau des Lacs, a unos 2400m de altura.

    Como ya estaba cayendo la noche decidimos continuar hasta Imilchil y llegar al hotel para descansar. Decir que Imilchil es una ciudad bulliciosa, hay mucho comercio y gente pero salvo la característica del lugar donde se encuentra no es tan bonita como otras ciudades que hemos visitado.

  • Bosque de Cedros

    El segundo día arrancaba bien temprano. En realidad, ha sido una de las claves de este viaje, empezar bien temprano para aprovechar la luz y llegar a los hoteles a una hora razonable.

    La ruta mixta mitad carretera mitad pista, llegaba hasta el bosque de Cedros en el puerto de los monos. Al inicio de la ruta y pegados a la carretera se encuentran los monos a la espera de los turistas para intentar obtener algo de comida. Muchos de ellos están gordos lo que da una idea de lo que consiguen. Pero antes del puerto, hay dos puntos muy interesantes para visitar. Las ruinas romanas y el mirador del Atlas. Ambos puntos muy recomendables .

    La parte de la pista discurre entre cedros para luego abrirse a una gran meseta de varios kilómetros para finalmente tomar otra pista con algo más de dificultad y diversión para acabar en un hotel rural enclavado en un bonito lago.

    Tras la bonita puesta de sol que contemplamos desde su gran terraza cenamos una típica comida marroquí y aprendimos como decir algunos de los ingredientes de las comidas que nos iba sirviendo.

    Quizás esté haya sido uno de los hoteles donde mejor hemos comido junto con el hotel de Ali el cojo en Mezourga.

  • Los ferries y llegada a Chechauen

    Los ferries a Marruecos no los acabo de entender o quizás si, me explico, siempre vamos con bastante antelación a la hora de embarque pero al llegar, siempre perdemos la oportunidad de embarcar en el ferry anterior que justo sale porque se ha retrasado y el que nos toca se retrasa y nos toca esperar varias horas mas. Aunque vayamos con 2 horas de antelación nunca sale a su hora y casi siempre perdemos la oportunidad del anterior. En la vuelta, nuestra hora de salida eran las 18 horas pero llegamos a puerto después de pasar la aduana a las 16 justo para embarcar en el ferry de las 16 horas que se retrasó hasta las 18 horas. En realidad, salimos a nuestra hora pero en el ferry anterior. Moraleja, llega con 2 horas y media y quizás salgas a tu hora.

    Con el ferry de ida no tuvimos tanta suerte y por leggar 5 minutos más tarde no pudimos embarcar en el de las 8 que salió a las 10 y tuvimos que esperar hasta las 11 para embarcar en el nuestro de las 10. Lo vais pillando?

    En cualquier caso, llegamos bien u curiosamente pasamos la frontera muy bien y rápida consiguiendo que pudiera estemos aprovechar bien el día

    La primera parada fue e pueblo azul de Chefauen.

    Este pueblo es bastante distinto de otros pueblos de Marruecos, tiene una parte antigua muy cuidada donde podemos hacer muchísimas fotos en bonitos rincones con multitud de puestos de artesanía y marroquinería. Además tiene una cascada con restaurantes a la orillapara disfrutar de una típica comida marroquí

    Puedes visitar su mezquita en lo alto de una colina o su gran cascada.

    Tras cenar a la orilla del río regresamos al hotel para reponer fuerzas para el día siguiente.

  • Nueva aventura y otra vez Marruecos

    Una de las máximas que siempre nos decimos es que hay muchos lugares en el mundo como para repetir el mismo lugar pero estos viajes a Marruecos dejan de ser un mero viaje de vacaciones para convertirse en una reunión de amigos que nos gusta disfrutar de los paisajes de este país y vivir una aventura única. Y dicho esto, podemos afirmar que ha sido uno de los viajes más bonitos que hemos hecho y no solo por los bonitoslugares que hemos visitado sino también por el increible grupo que hemos formado.
    Supongo que si hubiéramos ido en avión probablemente con una semana hubiera bastado para ver lo más importante, Marrakech, Fed, Casablanca y Mezourga no necesitando repetir el país pero estos viajes de aventura a bordo de nuestros todoterrenos nos descubre un Marruecos diferente con paisajes increíbles y gentes abiertas y amables.

    Siempre me gusta agradecer al final tanto a Luki y Elena por su ardua tarea de salir organizar rutas y hoteles y hacer que el viaje fluya y sea divertido. Pero esta vez tengo quien e agradecer a todo el grupo por su ayuda cuando tuvimos el percance y que no dudaron en echar una mano y ayudar como un auténtico equipo. Con gente así da gusto ir de viaje hasta el fin del mundo.